domingo, 21 de septiembre de 2008

"MARI"

"En efecto, nadie ha visto a Dios tal como es en sí mismo. Y, sin embargo, Dios no es del todo invisible para nosotros..." así comienza el artículo 17 de la Carta Encíclica "Deus Caritas Est" del Santo Padre Benedicto XVI. Sabemos que la limitación del hombre impide ver a Dios tal como és en si, pero solo hay que hacer un esfuerzo para verle. Hay gente que suele decir: "Dios no existe..." Vale, muy bien. Si eres de los que no creen en la existencia de Dios. Atento y lee:


No me apetecía nada ir aquella tarde a Valencia: que si metro por aquí, que si un trasbordo por allá. Gástate dinero aquí, gástatelo allá. No, lo que yo quería era dormir un poco después de tomarme un café. De repente, aparece mi hermano de comunidad y me dice: "Va, tú. Vamos" Bajo el calor del medio día salimos del Seminario, esperamos casi media hora para coger un metro para Valencia. ¡¡¡QUÉ ABURRIMIENTO!!! El tren comenzó a funcionar y poco a poco el vagón se hiba llenando de gente de todo tipo. ¡¡Qué silencio!! Llegamos a Valencia, en la estación de Xátiva, después de un transbordo. Solo fue salir del sotano de la estación y ve cara a cara a DIOS... Una mujer, sentada en la acera, tapada con una mantilla sucia pese a la calor, con un vaso de plático roto con algún que otro céntimo en el interior. Sin pensarlo me dirigí hasta ella, me arrodillé delante de ella -y en mi interior decía: "qué haces estás loco"- le miré a la cara, ella parecía turdida al igual que yo. Le dí algo de dinero mientras intentaba sonreir, pero era difícil porque la mujer olía un poco mal. Aún así, le pregúnte como se llamaba -"Mari"- Y, yo tamibén me presente. Le pregunte si creía en Dios y ella sonrió y me dijo :"A veces" Y sín más, sabiendo que aquella mujer olía fatal..., le dí un abrazo fuerte. Nunca he dado un abrazo como aquel. La mujer se quedó mirándome. Le acaricié la mejilla como suelo hacer con mi hermana pequeña y le dije: "Dios te bendiga" Y ella sonriéndo me dijo: "A ver si es verdad..."


Cuando volvía al Seminario en el metro, solo me venía a la cabeza la mirada de aquella mujer y Moisés cuando fue instando por Dios a descalzarse ante la zarza ardiente...


Dios existe.

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