sábado, 6 de septiembre de 2008

Siendo LUZ...

Dicen que cuando una persona está enamorada suele hacer locuras por su amad@... Bueno, pues eso es lo que está haciendo el Señor en mi vida durante estos días de manera descarada: en todo momento, en todo lugar, aquí y allá. Sí, todo sucede en mi vida porque Él me quiere y quiere que siga adelante con ÉL.

Hoy he estado con un grupo de jovenes -eramos 15- en el Convento de las Hermanas Carmelitas de mi pueblo. De manera espontánea surgió hace unos días ir a visitarlas y la verdad es que todo a sido de primera; solo puedo decir: ¡¡¡GRACIAS SEÑOR!!!

Un sábado cualquiera, a las cinco y media, un gran grupo de jóvenes entran en un Convento. Vaya!!! parece absurdo!!! A esa hora todos están -incluyéndome yo- dándole al messenger o viendo una película tumbado en el sofá zampando un paquete de papas... Dentro, más allá de esos muros, detrás de una reja doble, unas mujeres, vestidas de negro con una toca larga que solo permite mostrar su rostro, profesan sendas sonrisas de oreja a oreja.

"Somos felices, porque Él nos quiere aquí y nosotras nos hemos fiado..." dice la Madre riéndose sin parar. Poco a poco, se puede ver como los jovenes van soltándose y haciendo preguntas, riéndose con esas mujeres que hay al otro lado de las rejas... "Sois vosotr@s los que estais detras de las rejas" responde a un joven una de las Hermanas riendo sin parar.

"¿Hermana, qué hacen aquí todos los días?"-responde la mujer: "Entre muchas cosas: orar, coser, cuidar el huerto, y hacer "travesuras" -dice mientras mira sonriente y complice a una de las novicias que visten velo azul cielo... Y otra vez carcajadas.

El Señor estuvo allí, en el locutorio, en cada sonrisa, en cada Palabra, en cada gesto, en cada pregunta,en cada chiste, en cada lágrima de alegria, en cada canción...

Con un gran cirio encendido en medio de la Iglesia los jovenes sostenemos en las manos una velita apagada, la miramos y pensamos en lo bueno que nos dá Jesús... La encendemos y sabiendo que eso "bueno" es Luz que nos dá Jesús, nos acercamos a las rejas donde, detrás, están las hermanas con velitas apagadas cada una, esperando a que nosotros les demos Luz, como símbolo de que somos enviados del Señor, ELEGIDOS POR ÉL, sabiendo que esa LUZ es la que nos confiere el mismísimo ESPIRITU SANTO. Otra vez vuelven a caer lágrimas en las mejillas de algunos jovenes, también de alguna monja, no son lágrimas de tristeza sinó de ALEGRIA. Todos unidos rezamos el PADRE NUESTRO: pude ver como la mano de una monjita salía de entre las rejas y era acariciada por una de las jóvenes... Qué bello es conocerte!!! Qué maravilloso es saber que somo tuyos!!! GRACIAS POR AMARNOS, SEÑOR!!!


4 comentarios:

Te llevaré al desierto dijo...

Al fin vuelves a escribir... perdut! Me alegro que vaya todo tan bien... Es estupendo... nos vemos el miercoles (ais...)

Anónimo dijo...

Que experiencia tan hermosa la que cuentas, esas cosas son de las que quedan grabadas para toda la vida.

Ánimo, y que el Señor te siga animando. Que notes su presencia día a día.

Félix. dijo...

Para que luego digan que la vida contemplativa nada de nada,... buena visita y feliz experiencia, sí.

¿Te fijas que mientras en la calle la gente suele ir más bien con cara de pocos amigos, en los conventos se sonríe y se ríe?

Un abrazo grande.

Anónimo dijo...

Me llamo Agostina, es la primera vez que paso por aqui, al leer esta entrada recorde una experiencia parecida, hace unos dias un grupo de jovenes fuimos a pasar el dia con las Carmelitas de mi ciudad. Fue una experiencia hermosa, llena de Dios. Sonrisas, palabras, gestos, y lagrimas que quedaran en nuestros corazones...
Un saludo y una oracion. Dios te bendiga!
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